Artículo de Rollo Tomassi, The Rational Male
La herramienta más práctica que las mujeres han poseído por siglos, es probablemente su inconocibilidad. Acabo de inventar esta palabra, pero es aplicable: mujeres de todas las generaciones, por cientos de años han cultivado el aire de ser imposible de entender, de comportamiento aleatorio, o en casos peores veleidoso o caprichoso. Esta es la mística femenina, y va de mano con el prerogativo femenino – una mujer siempre se reserva el derecho de cambiar de opinión – y la (mítica) intuición femenina – “una mujer simplemente entiende”. Mientras un hombre nunca será respetado si no es franco y directo – di lo que quieres decir, y cumple tu palabra – a las mujeres la sociedad las premia y refuerza por ser elusivas y, permítanme decirlo así, aparentemente irracionales. De hecho, si se hace con suficiente artimaña, este comportamiento escurridizo será la que la hará deseable e intolerablemente frustrante al mismo tiempo. Sin embargo, para que esto resulte, ella tiene que ser (o parecer) imposible de entender, y convencer a la sociedad masculina de este hecho.
La idea de la mística femenina tiene gran atractivo para la mente femenina por la misma razón por la que funcionan bien las técnicas PUA de ambigüedad y misterio. Hacen alusión a la misma dinámica de “poder secreto” que hace atractivas a las asociaciones metafísicas (religión, superstición, intuición, etc). Basta ver el amor por la copucha que tienen las mujeres, para entender; Para las mujeres los secretos tienen poder. No es sorprendente que por tanto tiempo los poderes de brujería se han conectado o asociado con lo femenino. En una cultura históricamente dominada por lo masculino, el poder del misterio y los secretos necesitaba ser cultivado por lo femenino, como recurso para influenciar a los hombres en poder. A veces esto terminaba con la mujer quemada en la hoguera, pero típicamente era un medio para convertirse en “el poder detrás del trono” , siempre en medida y dependiendo del respectivo estatus del hombre encantado, por supuesto.
Combina este misticismo con sexualidad, y aquí tienes la mística femenina - la herramienta más práctica que el imperativo femenino posee en su búsqueda por la hipergamia óptima.
La mística femenina impregna la comunicación inter-género. En toda respuesta de foro, comentario de blog, publicación de Facebook y en cada artículo escrito por una mujer con una inversión personal femenina en el asunto, se puede reconocer un residuo de la mística femenina. Cuando una mujer responde a una observación sobre el comportamiento femenino, que podría revelar la intención femenina, la dirección estándar de esquivar es SIEMPRE hacia la inconocible, la impredecible y caprichosa mística femenina. La primera (y segunda) regla del Club de la Pelea del imperativo femenino es proteger la mística de la mujer – y la hermandad no tiene piedad por las que la traicionan. Como dijo Roissy, mientras más cerca llegas a la verdad, más fuerte chillan las mujeres.
Por años he estado intentando de analizar esta confusión y los problemas comunes ocurrentes, observando comportamiento. Las mujeres son seres humanos con las mismas motivaciones básicas que mueven a los hombres también, con más o menos variación en su razonamiento y metodología. El punto es, que las mujeres pueden ser igual de cotidianas o extraordinarias que los hombres, con la diferencia que los hombres no gozan de la mística masculina. Aparte de algunas poco comunes excepciones, generalmente no cultivamos este aire de misterio, por que no estamos premiados por ello al nivel que las mujeres sí – y honestamente, no lo hemos necesitado. Pero una mujer, si logra cultivar esta mística, su atención se convierte en un premio por sí mismo para el hombre que tuvo la “suerte” de poder domesticarla. Te aseguro: cuando crees que una mujer está loca, es la locura de un zorro; está loca por alguna razón. Las mujeres son igual de calculadoras que los hombres, incluso diría que más, por que tienen a la famosa mística para tapar una multitud de pecados. No son irracionales, son calculadas – simplemente tienes que desarrollar la habilidad de leer las acciones y conductas de una mujer, y ver el objetivo oculto que hay detrás.
Hoy en día los hombres categorizan a las mujeres como irracionales con demasiada facilidad. Hasta Freud fue engañado por las respuestas histéricas de las mujeres, y las categorizó como incapaces, caprichosas y en contra de sus propios intereses. Encuentro increíble de frustrante escuchar a un hombre de edad decir “ah, mujeres, nunca las vamos entender realmente, eh?” Cuantas veces un amigo te ha preguntado, “y, como to fue con Kristy ayer anoche?”. No le prestamos mucha importancia a esta pregunta, pero está formada de una manera que los hombres automáticamente perpetúan el mito de esta mística. Obtener sexo no es cuestión de suerte. Entiendo, que la circunstancia y ser el hombre adecuado en el lugar adecuado tiene su rol, pero ese no es el punto. Sin embargo, si sentimos que tuvimos suerte, ganamos la lotería, y nos llevamos un valioso y escaso PREMIO, no nos ayuda entender que es lo que hicimos correctamente en esa instancia. No solo eso, sino que perpetúa a la mujer como una misteriosa regaladora de premios, y asegura que indirectamente mantengan su rol de poder, representando el premio, que puede perderse. Tuviste suerte teniendo sexo con esta misteriosa mujer, por ende ella sin duda tiene que ser algo valioso y escaso.
La mística femenina trata de desalentar a los que pretenden indagar el proceso o los motivos relacionados con las relaciones intra-sexuales; los hombres están contentos de haber tenido el chance de vivir la experiencia de la incomprendible mujer que apenas entienden. Cuando esto se mezcla con deprivación sexual, el elemento de “suerte” y “destino” hace aún más absorbente al sexo femenino. Este precognición por parte de los hombres y que es fortalecido por mujeres conduce a la mentalidad de escasez y muchas veces (pero no exclusivamente) al UNIQUITIS en hombres. Le sirve mucho a lo femenino, que los hombres ansiosamente adopten la mentalidad de la mística femenina en relación con la intimidad. La primera, la mejor herramienta de una mujer es su sexualidad, y cualquier mecanismo social que contribuye a su valor siempre será fomentado.
COMENTARIO DEL AUTOR, DESDE LA SECCIÓN COMENTARIOS:
Una parte integral de la dinámica de “avergonzamiento” es presumir, que si un hombre siquiera sugiere que “entiende las mujeres”, tiene que ser ridiculizado, hasta que vuelva a un estado de cooperación incuestionable con el imperativo femenino. Que un hombre solo trate de entender lo femenino es patético.
No sólo eso, pero además la necesidad de proteger este velo de misterio es tan fuerte, que hubo que reclutar hombres que se identifiquen con el caso, y que sean premiados socialmente por su participación en el avergonzamiento. Por esto es que es “chistoso” bromear con otros hombres, sobre cómo los hombres nunca entenderán a las mujeres.
