La Amenaza

Artículo de Rollo Tomassi, The Rational Male

threat

Nada es más amenazante y al mismo tiempo atractivo para las mujeres que un hombre que está consciente de su valor hacia las mujeres.

La palabra “amenaza” en este caso no implica maldad alguna. Sé que la palabra normalmente se asocia con violencia o conflicto, pero en este caso la “amenaza” se entiende como un desafío – como uno responde a ello. En mi ensayo Three Strikes, mencioné:

La estrategia sexual de las mujeres es muy esquizofrénica – idealmente las mujeres quieren un Hombre que otras mujeres quieren follar, pero para poder evaluar su valor de mercado sexual (de aquí en adelante: VMS – El Cantinero) hacia otras mujeres, él tiene que tener opciones viables que compitan con ella, o por lo menos demostrar alguna prueba social indirecta de la posibilidad de esto. Por ende, ella tiene que limitar estas opciones, pero al mismo tiempo determinar que estas opciones existen.

Este conflicto interno entre el deseo de seguridad y abastecimiento y entre la necesidad de tener las “cosquillitas de vagina”, que solo se estimulan con la excitación, indignación, drama y dominancia Alfa es la raíz fundamental de las permanentes pruebas de choque (traducción libre, la expresión inglesa es “shit-test”, se trata de las pruebas que las mujeres hacen, haciendo o diciendo algo para ver la reacción o respuesta del hombre, y así determinar su verdadero carácter – El Cantinero) de las mujeres. En el artículo Plate Theory VI, escribí lo siguiente:

Esencialmente las mujeres usan las pruebas de choque para determinar una, o una combinación de los siguientes factores:

a.) Confianza – lo principal

b.) Opciones – le gusto a este hombre por qué soy “especial”, o soy su única opción?

c.) Seguridad – es capaz de proveerme con seguridad de largo plazo?

Las pruebas de choque de las mujeres son un mecanismo de sobrevivencia evolucionado psicológicamente, intrínseco de la naturaleza de las mujeres. Las mujeres les tirarán pruebas de choque a los hombres igual de subconscientemente y autónomamente, como los hombres se quedan mirando un par de tetas grandes. No pueden evitarlo, y muchas veces, igual que los hombres al mirar un buen culo o unas tetas buenas, aunque estén conscientes de que lo están haciendo, seguirán haciéndolo. Los hombres quieren verificar la disposición sexual de una mujer del mismo modo que las mujeres quieren verificar la dominancia /confianza masculina.

Para una mujer, encontrarse con un hombre que tiene consciencia saludable sobre su propio valor hacia las mujeres, constituye una amenaza. He aquí un hombre por cuya atención hay mujeres compitiendo demostrablemente, Y LO SABE. Este es el agravio básico para el imperativo femenino; ser un hombre sin compromiso, de alto VMS y derivar confianza de este hecho. Por ende, para poder llevar a cabo exitosamente su propia estrategia sexual, la autoconfianza de este hombre TIENE que ponerse en duda, por qué si este hombre usara su conocimiento para su propio beneficio, puede que no elija a ella al tener acceso a un grupo de mujeres mejores. Así que ella tiene que preguntar “Eres realmente tan seguro de ti mismo? Crees que eres tan fantástico? Podría ser que tienes el ego inflado? No desafíes al destino.”

En este ejemplo podemos ver el conflicto intrínseco de la estrategia sexual de las mujeres; quieren la dominancia Alfa de un Hombre seguro de sí mismo, pero no tan seguro, que pueda ejercer sus opciones con otras mujeres y así darse cuenta de su propio VMS.

La ambigüedad en la evaluación del verdadero VMS de una mujer es la herramienta más importante del imperativo femenino.

Las características que le dan la confianza y sentido de valor a su hombre son importantes para la mujer, ya que ella quiere verse asociada a ellas. Hasta la mujer más controladora y mandona quiere decirle a sus amigas que el pobre diablo de su marido es un “verdadero Hombre”, y aunque en privado le hable con desprecio, hablará de él en público como tal, ya que si fuera menos, eso sería una reflexión de su propia autoimagen. Ella quiere estar con un Hombre que otros hombres quieren ser, y que otras mujeres quieren follar, por que confirma que ella misma es de un valor similar o más alto, al poder atraer a este Hombre.

La mujeres no quieren que un hombre las engañe, pero aman al Hombre que podría engañarlas.

Esto es la amenaza y la atracción al mismo tiempo. Las mujeres quieren un hombre confiado en su propio valor; eso es sexy, pero mientras más se agrande, crece la ansiedad de poder quedarse solas a medida que él va entendiendo mejor sus opciones. Así que surge la necesidad de desarrollar artilugios sociales estandarizados a través de todo el género femenino que limiten el reconocimiento del auto-valoramiento masculino. Así, la masculinidad se ridiculiza, los hombres quedan caracterizados como esclavos de su propia sexualidad, y la masculinidad queda en duda por sí misma. En un sentido global, el imperativo femenino depende de esta misma ambigüedad que las mujeres emplean individualmente al tratar de confundir los esfuerzos de los hombres al tratar de evaluar su verdadero VMS. A través de convenciones sociales, lo obligan psicológicamente a dudar su propio VMS y las mujeres se convierten en árbitros de ello.

La Carrera contra la Toma de Consciencia

Por razón de la ventana de viabilidad sexual (ed: fertilidad) relativamente corta de las mujeres es imprescindible que los hombres se queden ignorantes acerca de su VMS más lento, pero progresivamente creciente por el mayor tiempo posible, para que las mujeres puedan lograr el objetivo primario de la hipergamia femenina; realizar sus mejores opciones genéticas y mejores opciones de provisionamiento que puedan atraer en esa corta ventana de tiempo. Si un Hombre toma consciencia sobre su VMS antes que la mujer pueda consolidar sus opciones sobre el a través del compromiso monógamo, su estrategia sexual fracasó.

Es un error pensar que esta necesidad de elaborar mecanismos para lo mencionado nació como parte de una gran conspiración de mujeres. Esto solamente demuestra la ignorancia de las construcciones sociales tales. Para que un artilugio social sea tal, necesita ser repetida por la sociedad SIN una concepción formal – eso significa que aprendemos el mecanismo al verlo, internalizarlo y repetirlo nosotros mismos sin reflexión.  Los mejores mecanismos sociales son invisibles y raramente cuestionados por que han sido internalizados sin que hayan sido enseñados formalmente. Creo que por eso es que al fomentar que los hombres NO TRATEN siquiera de entender las mujeres es una convención social en sí mismo. No mires al hombre detrás de la cortina, acéptalo por lo que es, disfruta el espectáculo, es mejor así, dijo el Poderoso Oz.

Esta es la amenaza que el “Game” representa para el imperativo femenino. Evaluaciones objetivas, y ampliamente compartidas sobre el VMS masculino, y su manera de desarrollarse es la antítesis de la estrategia sexual femenina. El miedo más grande de las mujeres es que se conviertan en las “seleccionadas” en vez de “seleccionadoras”.

Artículo de Rollo Tomassi, The Rational Male