Artículo de Rollo Tomassi, The Rational Male
No puedes negociar el Deseo.
Este es un principio muy simple del cual se mantienen testarudamente ignorantes la mayoría de los Hombres y la gran mayoría de las mujeres. Uno de los problemas personales más comunes que me han preguntado en los últimos 10 años es alguna variación de “como hago que vuelva conmigo?” Estos normalmente son hombres buscando algún método para volver a un estado anterior de su relación, donde la mujer estaba locamente enamorada y apasionada por él. Después de seis meses de familiaridad y desaparece el entusiasmo inicial, pero en realidad es el deseo verdadero el cual desapareció.
Este es la etapa en la cual el hombre trata de negociar. Esto puede ser algo tan sutil como ir haciendo cosas por ella progresivamente, con la esperanza de que ella devolverá sus avances con el mismo fervor sexual que tenían anteriormente. Otras veces, una pareja casada puede que vaya a terapia matrimonial, para “resolver sus problemas sexuales”, y negociar los términos de su cumplimiento sexual. El promete lavar los platos y lavar un montón de ropa con más frecuencia en cambio del interés sexual fingido de ella. Sin embargo, no importan los términos que se establezcan, no importa el esfuerzo externo gigante que el haga para recibir su premio, el deseo verdadero de ella no aparece. De hecho, ella se siente peor por no sentir dicho deseo después de que se hayan hecho todos esos esfuerzos para conseguir su cooperación.
El deseo negociado solo puede llevar a cumplimiento obligado.
Por esto es que su respuesta sexual post-negociación muchas veces es tan desabrida, y fuente de aún más frustración por parte de él. Puede que ella esté más disponible sexualmente, pero la experiencia tibia y poco entusiasta nunca será la misma que la primera vez que se encontraron y no hubo negociación, solo deseo mutuo espontáneo.
Desde la perspectiva masculina, y particularmente desde la perspectiva del macho beta con poca experiencia, la negociación del deseo parece una solución racional al problema. Los hombres tienden depender de manera innata del razonamiento deductivo; también conocido como la lógica del “si x, entonces y”. El código muchas veces es algo así:
Necesito sexo + las mujeres tienen el sexo que necesito + preguntarle a las mujeres las condiciones de sexo + cumplir con requisitos del sexo = el sexo deseado
Parece lógico, no? Es economía simple, pero está basada en una fundación que depende de la auto-evaluación exacta de la mujer. El deseo verdadero que sentían al comienzo de su relación fue basada en una serie de variables desconocidas. Comunicar abiertamente el deseo de deseo mutuo crea obligación, y a veces incluso ultimátums. El deseo verdadero es algo que una persona tiene que sentir sola – o ser guiada a ello – por su propia voluntad. Puedes obligar con amenazas a una mujer para que coopere y se porte de cierta manera, pero no puedes lograr que quiera portarse de esa manera. Una prostituta cogerá contigo por un intercambio, pero eso no significa que quiera hacerlo.
Trátese de una relación de largo plazo o de una noche, siempre intenta tener deseo verdadero en tus relaciones. La mitad de la batalla es saber que quieres estar con una mujer que quiere complacerte, no una que está obligada a hacerlo. Nunca obtendrás su deseo verdadero de manera abierta, sino guiándola encubiertamente hacia este deseo genuino. El truco de provocar deseo verdadero está en mantenerla ignorante acerca de tu intención de provocar el mismo. El deseo verdadero se crea cuando ella piensa que es algo que ella quiere, no algo que debe hacer.