La Muralla

Artículo de Rollo Tomassi, The Rational Male

ROLLO - la muralla

No lo digo para bajarle de importancia la reciente contribución de la nueva lectora de Rational Male, “S”, pero su último comentario respecto a “La Muralla” me hizo recordar que hasta ahora no he entrado en mucho detalle acerca de la Muralla y los efectos socio-sicológicos que conlleva para las mujeres:

El comentario:

“Es un término que he visto antes de llegar a este blog, pero nunca lo escuché en la vida real. Siempre lo atribuí al proceso en el cual las mujeres van perdiendo su belleza, pero decir que eso ocurre exactamente a los 30 años me parece un cálculo demasiado preciso… creo que hay muchas variables que se pueden considerar. Por ejemplo, una chica fiestera, fumadora puede perder su pinta mucho antes de llegar a los 30, mientras una chica que florece más tarde, que vive de manera limpia puede que ni siquiera se dé cuenta de su potencial hasta llegar a los 25 o más. He visto mujeres de mi colegio… las chicas que eran más populares con los chicos fueron las que cambiaron más negativamente, y las “nerds” o simplemente las chicas que pasaron sin ser percibidas se pusieron más atractivas con los años. Es muy raro.”

La famosa Muralla, donde llegan las mujeres (o a veces chocan abruptamente, dependiendo del caso) es un término algo ambiguo, que fue inventado por mujeres maliciosas mucho antes que la “manosphere” haya nacido. Fue un término menos combativo, con la cual las mujeres se referían a otras mujeres, en un intento de descalificarlas como competidoras sexuales. Si una mujer decía que otra mujer “chocó con la muralla”, fue marginalmente más cordial que calificarla de puta, pero el objetivo latente era el mismo – descalificar una competidora sexual de las consideraciones de apareamiento de los hombres.

El miedo al Declive

Bajo la utilidad obvia de la Muralla, como expresión acertada hay una verdad dolorosa; el inevitable deterioro del atractivo sexual de las mujeres -  su primera, y casi siempre, única verdadera agencia de poder que jamás tuvieron sobre los hombres para asegurar sus necesidades de seguridad de largo plazo.

En el comienzo de la segunda ola de feminismo, el mensaje de la hermandad femenina era de empoderamiento y solidaridad, pero bajo eso estaba la necesidad hipergamica intrínseca de competir por la mejor pareja que su belleza externa y disponibilidad sexual pueda atraer. Como ya lo he escrito anteriormente, las mujeres prefieren luchar sus combates en el ámbito sicologico, y el miedo más terrífico, que las mujeres guardan profundamente y por mucho tiempo, es el miedo a perder su atractivo sexual hacia los hombres. Saben que la Muralla llega eventualmente, y no les gusta que les recuerden.

El uso combativo del conocimiento y miedo de la Muralla en la competencia intrasexual de las mujeres no ha pasado desapercibido por los hombres. Por esta razón, el imperativo femenino encontró necesario moldear la verdad sobre la Muralla de forma que parezca lo más subjetivo posible individual y socialmente. Igual que con la mayoría de las verdades incómodas sobre las debilidades únicas de las mujeres, lo femenino crea convenciones sociales ambiguas para impedir que los hombres se den cuenta de la eventual falta de poder que las mujeres tienen sobre ellos (en este caso, la pérdida del atractivo sexual). La Amenaza de que los hombres tomen conciencia sobre el talón de Aquiles de las mujeres antes de que ellas puedan consolidar compromiso de largo plazo con su mejor opción hipergamica fue un riesgo demasiado grande, como para no formar convenciones sociales alrededor de la Muralla.

Implicaciones de la Muralla

Así, en un contexto social intersexual, la Muralla se convierte en un concepto individualizado y subjetivo para mujeres, y en este marco es que mujeres como “S” se sienten más cómodas al dirigirse a la realidad de la Muralla. “No todas las mujeres son así” el mantra estándar de la subjetividad feminizada es un resultado directo de subjetivizar la inevitabilidad de la Muralla. De hecho, prácticamente todas las convenciones sociales operativas con las cuales cuentan las mujeres para su empoderamiento y autoestima tienen sus raíces en el objetivo de evitar el miedo a la Muralla. El “Mito del Peak Sexual”, el “Mito del Reloj Biológico”, la convención sexual de que “Las Mujeres son Igual de Sexuales que los Hombres”, son todos razonamientos sociales complejos, con el objetivo latente de convencer a la mayoría de los hombres y mujeres también, de que mujeres post-Muralla pueden ser competidoras sexuales igual de efectivas que mujeres pre-Muralla.

Es importante recordar que todas estas convenciones sociales complejas están arraigadas en el miedo a la Muralla. Repito este punto para enfatizar la importancia que tiene en una sociedad feminizada, que está sujeta a la hipergamia femenina como su doctrina más operativa. Cuando un número suficiente de mujeres, por razones culturales o circunstancias personales, no pueden capitalizar sus activos más valiosos y recibir lo que creen que les corresponde, que sería su opción masculina hipergamica óptima, entonces la sociedad tiene que manipularse para que reine la creencia de que mujeres que ya están pasadas de su fecha de caducidad de la Muralla pueden y deben ser igual de deseables que las que están en sus mejores años. Imagínatelo como un desplazamiento social retroactivo del palo del arco femenino. Tal es la extensión y el peso que tiene el miedo de la Muralla para las mujeres – la sociedad feminizada literalmente está estructurada para tratar de evitarla.

Definir la Muralla

Cuando escribí mi artículo “Navegando el Mercado Sexual”, la razón por la que usé 30 años como la edad típica en la cual las mujeres chocan con la Muralla, fue una combinación de factores. Primero que todo, representa el umbral de la época en el cual la mayoría de las mujeres se dan cuenta de su capacidad reducida de competencia sexual con la próxima generación de mujeres, en su peak sexual “actualizado” (22-24). Sin embargo, hay una parte masculina en la ecuación de la Muralla que también tiene que comprenderse. 30 es la edad general, en la cual los hombres se dan cuenta (o deberían darse cuenta) de su propio potencial y valor de mercado sexual, que es de más largo plazo. Esto afecta la interpretación de la Muralla que tienen las mujeres.

Una vez que un Hombre tome conciencia de que tiene la capacidad de atraer la atención sexual de mujeres más jóvenes, a las que previamente tenía acceso limitado y comprensión limitada, sus acciones e imperativos definen la Muralla para las mujeres que se están acercando a ella. No cae como sorpresa pues, que este es el punto en el cual mujeres temerosas de la Muralla comienzan con sus acusaciones sobre los problemas infantiles de ego de los hombres, y tratan de avergonzarlos etc. por su preferencia por mujeres más jóvenes que ellas.

Cuando vemos (las mujeres quieren particularmente que veamos) la Muralla netamente como un asunto de atracción física, no vemos el cuadro amplio y la relevancia que la Muralla tiene en la vida de las mujeres. Es muy fácil (y muchas veces entretenido) comparar fotos de chicas que conocimos en secundaria con sus perfiles de Facebook a la edad de 40 o más, y reírse de la manera terrible como chocaron la Muralla. También es fácil para las mujeres encontrar excepciones notables de la regla, y encontrar una mujer sexy de 38, con 3 hijos que compite en el concurso Ms Fitness USA. Eso les da esperanza respecto a su propio deterioro.

Sin embargo, la Muralla va mucho más allá de lo físico; es la condición de vida lo que acelera o desacelera el encuentro de la mujer con la Muralla.

Madre soltera? Aceleración.

Hábitos personales malos? Aceleración.

Mujer obsesionada con su carrera? Aceleración.

Obesidad? Aceleración.

Existen excepciones notables? Por supuesto, pero confirman la regla. Y esta regla se manifiesta en la forma de un miedo terrorífico tan penetrante, que la sociedad contemporánea tuvo que ser reestructurada para poder evitarla. La madre soltera de 38 años, con 3 hijos, enfocada en su carrera, compitiendo en concursos de fitness es una heroína solamente por la Muralla.

Artículo de Rollo Tomassi, The Rational Male