Los Últimos Ritos Para Los Moribundos

Artículo de Matt Forney, www.mattforney.com

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Durante el tiempo que trabajé en la planta de petróleo, mi mejor amigo era Billy, un cabro que conocí en un trabajo de aislamiento cerca del Little Muddy River. Billy era un ejemplo excelente de como el boom de fracturación hidráulica benefició a hombres que les iba mal económicamente. Vino desde Dakota del Norte, desde el Sur Profundo, literalmente solo con la ropa puesta, después de pasar los últimos años abusando de la metanfematina, viviendo en la calle, con su vida familiar echa un desastre. Después de un mes trabajando en Williston se ganó suficiente no sólo para mantenerse, sino comprar un notebook, un celular, un MP3 y hasta ahorrar una buena suma.

Pero puta que era tonto.

Te has encontrado alguna vez con alguien que tiene cerebro como para que le surjan buenas ideas, pero es demasiado estúpido como para implementarlas bien? Ese era Billy. Todo el tiempo que lo conocí, estaba obsesionado con un libro que quería escribir. No puedo revelar de qué se trataba, pero puedo decir que era algo que requería mucho más trabajo que el típico proyecto de libro que comienzan los escritores en la “manosphere”.

Pero más que eso, Billy trabajaba bajo la ilusión de que una casa editorial mayor de Nueva York iba a aceptar su libro. Yo seguía insistiéndole de que lo publique el mismo a través de CreateSpace y Kindle, dándole varias razones por que ir por el camino convencional sería una pérdida de tiempo. Le expliqué que la mayoría de las editoriales no aceptan manuscritos que llegan sin solicitar, que tendría que contratar un agente que se llevaría la mitad de sus derechos de autor (los que serían  el 10% del precio de venta del libro, como máximo), asumiendo que pueda conseguir un agente, o de que podrían vender exitosamente su libro. Le dije a Billy que le convendría mucho más empezar un blog y posicionar su libro el mismo en vez de depender de que los idiotas en Harper Collins o donde sea, lo hagan por él.

No hacía caso. La última vez que hablé con él (alrededor del Día de Acción de Gracias), estaba convencido de que será rico y famoso dentro de un año.

“Salva a los que puedes, lee los últimos ritos a los moribundos”. Esta es la filosofía de Rollo Tomassi respecto a tratar de desconectar las ovejas del Matrix; no puedes convencer a todos, ni siquiera la mayoría para que acepten la verdad, así que no tiene sentido intentar. He tratado de seguir mi propio consejo sobre esto, pero cada cierto tiempo me encuentro recayendo en el rol de profeta de estilo de vida, destruyéndole mentiras lindas a mis amigos y familia.

Nunca funciona.

Es absolutamente natural que hombres que descubrieron la “manosphere” quieren que sus seres queridos también se beneficien del mismo conocimiento, así como ellos lo están haciendo. Como un recientemente convertido al Cristianismo que lo pasa leyendo fervorosamente su Biblia para cualquiera que escuche, nos sentimos obligados a repetir las verdades sobre la dieta, romance y dinero a nuestra gente. Nos ayudó a nosotros, les ayudará a ellos también… verdad?

Aunque lo haga, la verdad es que la mayoría de la gente no quiere escucharlo.

Es un cierto tipo de hombre que busca un ambiente como la “manosphere”, un hombre que normalmente está descontento, inteligente y perceptivo. Caemos en el error solipsista de asumir que la mayoría de los otros son como nosotros, de que nosotros somos los normales y los de la manada son los raros.

La verdad es que estamos equivocados: la mayoría de la gente quiere ser esclava.

De verdad creen la mierda que ven en la tele y lo que leen en el diario. Realmente creen que una dieta de mucho carbohidrato, y bajo en grasa es buena para el cuerpo humano; que todavía es posible que personas bajo 30 años se instalen con un matrimonio y vivan el estilo de vida de 2.5 hijos y casa en los suburbios; que todo lo que un hombre tiene que hacer para tener pareja es “ser el mismo”. Se creen estas mentiras por que literalmente no tienen la habilidad para pensar independientemente; eso requiere capacidad mental que simplemente no poseen. Sus mentes son pizarras vacías, donde nuestro gobierno, los medios y las universidades pueden escribir la ridiculez absurda que quieran.

No solo eso, la mayoría de la gente no quiere aceptar la píldora roja por qué eso significaría admitir que estaban equivocados. Esto es aplicable particularmente para gente de mediana edad o vieja, que invirtieron la mayoría de sus vidas en creer la narrativa convencional. Estas ideas forman parte integral de sus identidades, al punto de que preferirían morir que dejarlas. Intentar destruir mitos de “pastilla azul” a un oficinista de cubículo cincuentón es como tratar de convencer a un Baptista devoto de que Dios no existe (no estoy haciendo un argumento por / en contra de la religión, sólo una analogía); estarías mejor golpeando tu cabeza contra la muralla más cercana.

Esto me afecta fuertemente, de varias maneras. Conozco hace unos años una persona, que llamaré “Aidan”. Aidan es un individuo motivado, carismático y externamente exitoso. La cosa es, Aidan ha tomado varias decisiones que prácticamente garantizan que tendrá una vida absolutamente miserable en dos, tres años. Ya están apareciendo señas. Aidan es completamente inconsciente del desastre que se les está acercando, por que son infantiles e inmaduros (a pesar de insistir de lo contrario), y por que se rodean de aduladores que o bien les refuerzan sus delirios o son demasiado cobardes como para criticar sus decisiones.

Literalmente, yo soy la única persona que Aidan conoce, que está tratando de sacarle del camino que no lleva a ningún lado.

He tratado de convencer a Aidan con pruebas lógicas de que su estilo de vida chocará con la muralla. Nunca me escucha, pero si me da lecciones arrogantes a mí sobre mis elecciones de vida, a pesar del hecho de que ambos son menores que yo y han visto mucho menos del mundo. También he tratado de acercarme a la familia y amigos de Aidan; ninguno de ellos quiere escuchar, están totalmente capturados por el acto delirante de artista de Aidan.

Después de cinco años de echar mis perlas a los cerdos, ya tuve suficiente.

Me lavo las manos por Aidan. A pesar de que los hechos están a mi lado, Aidan prefiere continuar por el camino decorado al infierno, que admitir que su visión de mundo es una puta mentira, y de que perdieron los últimos cinco años de su vida. Una pequeña parte de mí está esperando poder saltar como maníaco en dos-tres años gritando “Yo te dije” cuando Aidan se dé cuenta lo mal que se jodieron su vida, pero no valen el esfuerzo.

Los Aidans hicieron su cama, ahora que duerman en ella.

No voy a perder más tiempo ayudando a gente que no quiere que le ayuden. Felizmente seré mentor de hombres jóvenes que me buscan y están ansiosos de escuchar mi consejo, pero no pasaré mis días ambulando en esta tierra tratando de darle conocimiento a los equivalentes humanos de vacas lecheras. A pesar de sus protestas diciendo lo contrario, estos rumiantes de dos patas felices marcharán hacia la cinta del matadero para que les taladren entre sus ojos por qué no saben hacerlo de otra forma. El ganado puede mugir, rebuznar o cacarear todo lo que quiera, pero al final del día, harán lo que les dicen.

Enfréntenlo, mis amigos: la mayoría de la gente no dá para ser rebelde. Nuestro camino es un camino solitario y engañoso, un camino donde nuestros amigos y familiares no tienen el valor de caminar. Léeles sus ritos y déjalos pudrirse en la tierra.

Artículo de Matt Forney, www.mattforney.com